El hombre de la Bolsa

Blog personal de Alejandro Bianchi

¿De qué lado del mostrador conviene estar?

En este año electoral, desde invertirOnline, nos preguntamos de qué lado del mostrador es conveniente posicionarse ¿tomar o colocar dinero? ¿El escenario está mejor para sacar un crédito, o colocar nuestros ahorros en Lebacs? ¿Y volver al dólar? La respuesta viene de la mano de entender la política monetaria.

La política de desinflación que lleva adelante el gobierno no ha sido hasta el momento eficaz en bajar el gasto público y el déficit. Sin embargo, a fuerza de dejar de financiar ese desbalance con emisión y absorbiendo pesos vía Lebacs, el Banco Central sí se las ha ingeniado para disminuir la inflación. Recordemos que 2016 fue un año complicado. Se inició sin tener un número de inflación cierto publicado por el Indec y, la liberación del tipo de cambio, que llevó a la variable a $15.5 por dólar, trajo consigo mayor traslación a precios de lo que inicialmente se esperaba. Así, el año culminó con una inflación de 35.79%, pero, el dato de Diciembre, anualizado, acusó sólo 15.38%. Quizás por ello, el Central se ha animado a poner una ajustada meta para el 2017 de entre 12% y 17%.

El mercado, a través del Relevamiento de Expectativas, que el mismo Banco Central publica, todavía no le termina de creer a la entidad monetaria. La expectativa de inflación de los agentes para este año está ubicada en 20.8%, por encima de la banda superior establecida. De manera que, al Central aún le resta persuadir al mercado con más dosis de esta política monetaria.

Dicha política se basa en mantener las tasas en pesos lo suficientemente altas para atraer a los inversores al peso por sobre otras alternativas. Lo cual, contrasta con lo que fue la tasa real durante el anterior gobierno, que se mantuvo varios años fuertemente negativa, generando un impulso al consumo. Desde el año pasado, con una tasa al 35% inicialmente y bajándola gradualmente, junto a la reducción de la inflación, el Central ha cambiado el juego, promoviendo que los inversores se alejen de los dólares y hagan “carry en pesos”, como se dice en la jerga bursátil. Es decir, pese a haber terminado el año con una tasa 10 puntos menor a la inicial, en 24.75%, la misma sigue siendo positiva frente a la inflación sea esta 20.8% o 17%.

Habiendo entendido este marco, intentemos responder nuestras preguntas analizando primero cómo nos iría colocando en pesos. Simulamos entonces la compra de una Lebac corta, a 30 días y su rollover todos los meses, versus volver al dólar con un bono corto como el AM18,  que proporciona cobertura contra una posible devaluación. Podemos ver (en azul) que el rendimiento dolarizado de la Lebac producto de la política de tasa real positiva, sigue haciendo conveniente estar en pesos. Esto será cierto para todos los escenarios del dólar por debajo de $18.50. Sin embargo, si creemos que algún evento, como las elecciones, puede hacer subir al dólar por sobre ese nivel, deberíamos virar al bono. 

 

 ¿Y pararse del otro lado del mostrador y pedir un crédito UVA de los promovidos por el Central? La respuesta nos remite a lo mismo, la política monetaria de desinflación. Las tasas reales muy positivas hacen que aún no sea el momento para esto. La inflación, que aún sigue en niveles altos y un tipo de cambio con poco incentivo a depreciarse, lleva a que tomar un crédito UVA sea como subir una montaña cuya cima se va haciendo más alta a un ritmo mayor del que caminamos. Ejemplifiquemos esto. El capital de un crédito U.V.A. ajusta por inflación y costo de la construcción. Esto hace que, en un crédito a 15 años, por más que anualmente podamos cancelar aproximadamente 5% de dicho capital, nuestra deuda total crece a una tasa del 20%. En nuestra simulación podemos ver que, pese a haber pagado religiosamente la cuota de nuestro crédito todos los meses durante 6 años, al cabo de ese período, deberemos aún 55% más de lo que originalmente hemos pedido.  

Si bien es de esperar que nuestro salario suba haciendo que nuestro costo relativo no sea tan doloroso, la posibilidad de un dólar más quieto, hace que ese 55% sea aún más escalofriante.

En definitiva, mientras el proceso de desinflación continúe, el Central continuará obstinado en generar una tasa en pesos real positiva. Ello determinará que la variación del dólar correrá por detrás a la inflación. Y que, hoy, convenga atender del lado del almacenero en lugar de llegar a la fiambrería a pedir fiado.

 

 

Alejandro E. Bianchi, CFA 

Gerente de Inversiones - InvertirOnline.com